Resiliencia. La selección española se ha hecho fuerte a partir de las dificultades bajo el liderazgo de Luis Enrique, que ha formado un grupo comprometido. | Facundo Arrizabalaga / POOL

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Desde Luis Aragonés, no hay una selección española tan de autor, con un sello tan evidente de un entrenador, como el actual ciclo de Luis Enrique, el líder de un proyecto que, más allá de su eliminación al borde de la final, sale reforzado de la Eurocopa 2020 rumbo a Catar 2022, frente a las adversidades con determinación y con la mirada prometedora hacia un futuro de éxito.

Las semifinales han sido el límite en esta Eurocopa. No el techo del equipo, que apunta a cotas mayores. «Somos un equipo. No hay duda», enfatiza el técnico, mientras extrae «la experiencia» que gana su conjunto en el torneo, que ha cerrado invicto: «Tenemos muchos jugadores jóvenes que han aportado cosas difíciles de entender por la edad que tienen. Nos hemos comportado como un equipo de principio a fin».

Lo dirige Luis Enrique, rodeado de la crítica desde la lista que configuró, con la ausencia, por ejemplo, de Sergio Ramos, o desde que eligió a 24 en lugar de los 26 permitidos, con un debate avivado con el positivo por covid-19 que dio Sergio Busquets, pero reafirmado en su idea, en su convicción y en su optimismo para dotar de soluciones a un equipo que madura a toda velocidad.

Méritos

El meritorio recorrido hasta la semifinal del martes en Wembley, hasta el «sobresaliente bajo, el 9» que le da el entrenador a su equipo, es ininteligible sin las decisiones que ha tomado, sin el sentimiento que ha creado sobre los más valioso del fútbol, el grupo, cuya dimensión es aún más grandiosa, más transcendente, cuando las dificultades asoman, cuando se produjo el positivo del capitán, cuando se señaló desde fuera a Álvaro Morata por los goles fallados, cuando se jugó todo en la última jornada ante Eslovaquia y ahora, cuando la explicación a la eliminación no es nada sencilla.

«Formo parte de un grupo de 24 jugadores y más de 30 trabajadores en el staff que, es un topicazo, pero es una familia. Nos han pasado cosas no positivas que hemos sabido solventar. El espíritu que se vive dentro es de mucha ilusión, de ayudarnos y mejorar. Cuando la palabra ego se aparta aparece equipo y es una maravilla. Somos un equipo con muchas ganas de representar a España», expuso.

Es un grupo mucho más joven que veterano, al que se tildó de inexperto, porque sólo siete futbolistas tenía recorrido en las fases finales de los grandes torneos (De Gea, Azpilicueta, Jordi Alba, Sergio Busquets, Koke, Morata y Thiago). Diecisiete estaban ante su estreno. No mira la edad el técnico. Pedri, por ejemplo, ha sido el futbolista más joven de España en debutar en una Eurocopa.

Con toda la visión decisiva que le da a la salida del balón desde atrás, él ha confiado en Unai Simón de forma inalterable para darle toda la Eurocopa como titular pese a su pifia contra Croacia, y él ha sumado a Laporte a España para el torneo. También decidió esperar al capitán, a Busquets; confió más que nadie en Morata cuando no acertó con el gol ante Suecia; llamó a Pablo Sarabia, que ni siquiera él intuía su presencia en la competición para ser tan determinante como lo ha sido ante Eslovaquia y Croacia; recuperó a Koke o Azpilicueta, y apostó por Ferran Torres, Eric García, Marcos Llorente, Dani Olmo... Y el fenómeno Pedri, con tan solo 18 años. Luis Enrique apostó por un equipo por encima de las individualidades.

De Wembley a Wembley, de la primera convocatoria en 2018 en el 1-2 a Inglaterra hasta la semifinal, sólo han repetido ocho futbolistas en la lista, en ese movimiento constante que le da Luis Enrique a su equipo, atento a la combinación del momento y las cualidades para armar su grupo.

Con él han jugado 59 futbolistas (60 con Robert Sánchez, a la espera de su debut) en todo el recorrido de entonces a ahora, con cinco porteros, diez centrales, once laterales, once medios centros, quince atacantes (extremos y mediapuntas, seis delanteros y un hombre polivalente como Marcos Llorente, al que propuso primero de lateral derecho y luego reubicó como interior.

Y, sobre todo, Luis Enrique ha dotado a la selección de una identidad, con su presión alta y apabullante y con la posesión; las dos bases sobre las que circula todo.

«Soy un líder, eso es evidente, lo he dicho siempre, pero un líder que está fuera del campo. Los líderes importantes son los que están dentro del campo y los que no participan y siguen siendo líderes y son imprescindibles, porque ayudan a su equipo. De esos tenemos muchos en mi equipo», expresó en la víspera frente a Italia.

«Lo difícil es marcar goles, presionar bien, adelantar la línea y estar atentos a la cobertura, lo difícil es lo que hacen los jugadores», abundó el entrenador, a los que él y su cuerpo técnico los ha aportado las herramientas como equipo, tan exhaustivo como es en el trabajo táctico, en la ocupación de espacios, en que la presión sea un mecanismo tan afinado como asfixiante para su rival.

«Yo creo que el equipo ha crecido, cuantificar eso es bastante difícil. Desde hace varias concentraciones, antes de la Eurocopa, he visto muchas cosas positivas, un perfil de jugadores jóvenes que tienen muchas ganas de triunfar. Tampoco es que os haya engañado ni haya engañado a nadie. Desde que llegamos, nuestro objetivo era formar un equipo independientemente de la edad de los jugadores, del equipo al que pertenecían y que los aficionados se puedan sentir orgullosos de sus jugadores. Yo creo que lo hemos conseguido», dijo Luis Enrique, el líder de un proyecto reforzado, que desprende vitalidad y mantiene su optimismo rumbo al Mundial de Catar 2020.