Abdón, Sastre, Parera, Raíllo, Reina, Aléx López, Salva Sevilla, Gámez y Lago Junior. | R.D.

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La continuidad en Primera División proyecta un cambio de ciclo en el vestuario del Mallorca. Sustentado durante cinco temporadas por una base de futbolistas que celebró hasta tres ascensos partiendo desde la Segunda División B, el equipo balear ha agotado una era que culminaba el pasado fin de semana con la permanencia sellada en Pamplona. Las salidas de Manolo Reina y Salva Sevilla, seguramente los dos emblemas más reconocibles de ese grupo que empezó a caminar de la mano en 2017, en el club solo quedan tres de aquellos futbolistas con contrato: Antonio Raíllo, Abdón Prats y Lago Junior.

Hace un año, después de subir a Primera con Luis García Plaza, el Mallorca publicaba una fotografía histórica captada sobre el mismo césped de Son Moix —la que ilustra esta información— en la que aparecían Abdón Prats, Joan Sastre, Miquel Parera, Antonio Raíllo, Manolo Reina, Álex López (que no tenía ficha mientras se recuperaba de una grave lesión de rodilla),Salva Sevilla, Fran Gámez y Lago Junior. Eran los nueve futbolistas que habían participado en los tres ascensos del último lustro, el primero a Segunda División y los otros dos a la máxima categoría. En apenas doce meses, la estampa ha ido perdiendo el color y ha quedado reducida a una tercera parte.

Solo unas semanas después de tomarse la foto ya se producían las primeras bajas. Álex López no renovaba y fichaba después por el Costa Brava de Primera RFEF; Miquel Parera firmaba por el Racing en busca de todos los minutos que le habían faltado y Fran Gámez se sumaba a las filas del Zaragoza. Una lista de bajas que crecería en enero con las cesiones de Lago Junior al Huesca y de Joan Sastre al PAOK de Salónica. El extremo marfileño desconoce su futuro, aunque regresará este verano a la disciplina del Mallorca porque todavía le queda un año de contrato. Pero en el caso del lateral de Porreres, el club griego ha decidido hacer efectiva una opción de compra por valor de 500.000 euros para seguir contando con él. Quedan Raíllo y Abdón para mantener vivo el espíritu de Peralada.