Los pacientes más graves tienen que ser ingresados en la UCI. | T. Ayuga

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La vacunación contra la COVID-19 está teniendo efectos muy positivos en Baleares, ya que en lo que va de año las muertes se han reducido de forma drástica. Se ha pasado del mes más mortal desde el inicio de la pandemia -en enero se produjeron 164 óbitos de personas con coronavirus- a uno de los menos letales, ya que en abril -a dos días para que finalice el mes- sólo se han notificado seis decesos.

Aunque la vacunación arrancó el 27 de diciembre de 2020 en las Islas, lo cierto es que lo hizo de forma muy lenta puesto que llegaban muy pocas dosis. Salut, de acuerdo con la estrategia del Ministerio de Sanidad, decidió priorizar la inmunización de los usuarios de las residencias de la tercera edad, ya que el virus se había cebado con este colectivo.

A medida que iba avanzando la vacunación se iban frenando las muertes en los geriátricos; las dos últimas se notificaron el día 16 de febrero en Mallorca. Sin embargo, desde el inicio de la crisis sanitaria han fallecido 256 residentes con COVID-19.

En febrero se contabilizaron 92 óbitos en las Islas. Las personas mayores que vivían fuera de las residencias seguían siendo las más afectadas; el ritmo de vacunación aún era lento y los mayores que no estaban en geriátricos aún no estaban inmunizados. Tampoco lo estaban las personas con otras patologías graves. El portavoz del comité autonómico de enfermedades infecciosas, Javier Arranz, ha precisado que la actualización que se ha realizado en la última semana -un total de 34- corresponde a personas mayores de 75 años, que fallecieron en enero y febrero y en la mayoría de los casos no eran usuarios de las residencias.

En marzo mejoró el ritmo de vacunación contra la COVID-19 y se vio reflejado en las muertes; se contabilizaron un total de 13. La llegada de dosis ha aumentado en abril y a falta de dos días para finalizar el mes se han contabilizado cinco. Sólo se han registrado menos muertos en junio y julio de 2020, con uno y tres decesos respectivamente.

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Cabe recordar que la vacuna no evita contagios, pero si reduce la posibilidad y hace que la enfermedad sea más leve para las personas que se infecten pese a estar inoculados. El 94 de los usuarios de las residencias de la tercera edad de las Islas y el 83 % de los profesionales de estos centros ya ha recibido al menos una dosis de la vacuna.

Si se toma como referencia los grupos de edad, el 98,2 % de los mayores de 80 años ya han recibido al menos una dosis; el 64,7% de las personas de entre 70 y 79 años; y el 49,9 % de los de 60 a 69 años.

Restricciones muy duras

Las restricciones que se han llevado a cabo en Baleares, de las más duras de España, también han permitido frenar los contagios. A finales de 2019 y principios de 2020 el virus circulaba sin control por Mallorca, con incidencias acumuladas disparadas; el día 22 de enero de 2021 la incidencia acumulada a 14 días llegó a 724,35; actualmente es de 55,47.

Mientras mayor es el número de contagios, más posibilidades hay de que se produzcan fallecidos. En Baleares han muerto 820 personas con COVID-19; 683 personas de ellos en Mallorca.

La presidenta del Govern, Francina Armengol, ha asegurado que Baleares es una de las regiones de Europa con menor tasa de mortalidad. En este sentido, ha argumentado que su «estrategia de salvar vidas» era la correcta.