Sanitarios atienden a afectados por COVID en el hospital de Son Llàtzer. | M. À. Cañellas

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El Govern ha publicado un histórico sobre los datos de la pandemia que viene a confirmar, entre otras muchas cuestiones, que la población más afectada por la COVID-19 en Mallorca desde el inicio de la pandemia es la de más de 70 años. El 85 por ciento de los fallecidos en Mallorca por el coronavirus tenía más de setenta años; no obstante, si hay una franja de edad especialmente golpeada es la de más de 80 años. Las autoridades sanitarias ya habían advertido de esa situación, pero ahora se ponen cifras. Desde marzo del año pasado hasta 414 ciudadanos de más de ochenta años han perdido la vida a consecuencia de la COVID-19. A fecha de este lunes, y teniendo en cuenta que el Salut Pública sigue haciendo revisiones de los registros de mortalidad, en Mallorca el coronavirus ha matado ya a 683 personas. En el conjunto de Baleares se dispara a 820.

Las residencias de mayores han sido una de las grandes víctimas del nuevo virus, lo que obligó a aislarlas durante meses y arrancar en ellas la campaña de vacunación el pasado 27 de diciembre. En los datos ofrecidos por el Govern, se confirma que 200 de esas 581 personas fallecidas en Mallorca con más de setenta años vivían en estos centros.

Salut Pública informa de que la cifra de personas que han muerto por coronavirus en las residencias de mayores de Baleares continúa manteniéndose dos meses después en 259. Desde que se iniciara la campaña de vacunación, la cifra de infecciones en estos centros comenzó a caer y no se han detectado nuevos positivos desde mediados de febrero, y el contador de casos activos se quedó en cero a finales de ese mes. El último deceso comunicado por el Govern fue el 16 de febrero.

Los datos hechos públicos reflejan también que ha habido más muertes entre hombres y que en Mallorca perdieron la vida once personas con menos de 50 años (siete eran hombres y cuatro, mujeres).

La presidenta del Govern, Francina Armengol, aseguró este martes que Baleares es una de las regiones de Europa con el índice de mortalidad más bajo y que eso ha confirmado que la estrategia de salvar vidas era la correcta.