La juez dejó salir a los jóvenes aislados en el hotel Bellver. | Redacción Local

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El pasado 12 de junio, la portada de Ultima Hora rezaba: «La vuelta de los viajes de estudios a Mallorca trae a 4.000 jóvenes». Por entonces se celebraba como un regreso a la normalidad. La noticia desprendía positivismo, se empezaba a recuperar la actividad económica y todo bajo la supervisión de 60 monitores y medidas de seguridad. ¿Qué podía salir mal?

Los estudiantes y sus familias

En dos semanas se pierde todo el curso escolar. El principal responsable de un contagio suele ser uno mismo. Es más fácil infectarse si no se siguen las medidas de seguridad. ¿Respetaron estos chicos el uso de mascarilla, la distancia social, los grupos burbuja? Termina el curso escolar más complicado de la historia en el que se ha conseguido que los colegios funcionaran de cortafuegos de la transmisión, por lo bien que se siguieron las normas. Los estudiantes han llevado mascarilla, algunos han hecho clases semipresenciales, no ha habido salidas escolares o excursiones. ¿Por qué entonces los padres permitieron, tras todo este esfuerzo, que se juntaran todos en un mismo viaje?

Los organizadores

Adiós a los grupos burbuja. Las salidas se hicieron gracias a agencias especializadas. Y no hizo falta ni llegar a Mallorca para contagiarse porque muchas fiestas ya empezaron en el barco. Si hubo algún estudiante que quiso ser cauto y se separó de estas aglomeraciones regadas de alcohol, tampoco importó. Al llegar a la Isla en su grupo burbuja, las agencias mezclaron las clases en actividades en parques acuáticos, visitas culturales, o conciertos. Hicieron todas las excursiones anuladas durante el curso escolar como medida de prevención.

Concierto

No poder evitar lo inevitable. Apenas tres días después de aquella portada de Ultima Hora que informaba de la llegada de 4.000 estudiantes en tres días se produjo el caldo de cultivo perfecto para una macroinfección: un concierto de reggeatton en la plaza de toros. ¿Tenía permiso un evento de estas características? Sí, pero con normas de seguridad: mascarilla, distancia, 200 personas en el ruedo y 1.000 en las gradas, todas sentadas. Cómo terminó el concierto ya es historia. El virus se pudo replicar, desde entonces, en cada una de las salidas organizadas de los jóvenes, sobre todo en un contexto de party boats o en las fiestas ilegales en los hoteles, que es dónde el Govern ha identificado los contagios y ha propuesto sanciones.

El concierto de la plaza de toros pudo ser la causa de la expansión
El concierto de la plaza de toros pudo ser la causa de la expansión.

Otras comunidades

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Sin controles de vuelta. Una semana después (ya se sabe que el virus se toma su tiempo en presentar síntomas) hasta ocho comunidades autónomas (ahora ya son doce) identificaron contagios entre jóvenes con algo en común: un viaje a Mallorca. Cuando esto se hace público, en cuestión de horas se van multiplicando los casos. Balears se da cuenta de que en la Isla todavía quedan jóvenes relacionados con esos viajes.

Salut

Encierros sin normativa. Si algo ha fallado la última semana es la previsión. Al detectar y razonar que en la Isla podían quedar contactos estrechos o incluso contagios dentro de este colectivo, Salut empezó a identificarlos. Ante la imposibilidad de saber con quién se habían juntado y dónde, el pasado sábado las autoridades pidieron confinar a todos los estudiantes hospedados en una serie de hoteles, sobre todo en Platja de Palma y s’Arenal de Llucmajor. Y ante la negativa de algunos de los jóvenes, ¿se les puede obligar a hacer cuarentena? La directora general de Salut Pública, Maria Antònia Font pidió a los cuerpos de seguridad que acataran una orden verbal y los retuvieran. Pero los cuerpos policiales se plantaron, pues requieren de una resolución escrita y fundamentada. Confinar va contra un derecho fundamental, aunque sea a favor de la salud pública. La orden escrita de Salut no se aprobó hasta las 00.30 horas de la madrugada y en vez de allanar el camino, generó malestar, y más preguntas.

Un grupo de jóvenes confinados, en el hotel puente de Palma, por ser positivos o contacto estrecho
Un grupo de jóvenes confinados, en el hotel puente de Palma, por ser positivos o contacto estrecho.

El Govern

No entona ningún ‘mea culpa’. La responsabilidad individual, el incivismo, las agencias, el concierto de reggeaton o incluso la justicia que aplicó la ley 16/2010 de Salut Pública de Balears aprobada por el Parlament, tienen la culpa del megabrote y la transmisión, según el Govern. Que alguien explique a los ciudadanos de Balears, limitados y encerrados durante más de 15 meses para preservar una salud pública, que en menos de 15 días casi todo puede haberse ha ido al traste y planea la amenaza de una nueva ola. O que el Ejecutivo no ha tenido, al menos, una falta de previsión; o que ha tolerado conciertos pontencialmente peligrosos.

El Gobierno

¿Por qué nadie advirtió el riesgo de los viajes en grupo? A todo esto, si se piensa bien, los viajes de estudiantes en grandes grupos pueden ser una bomba de relojería. A los jóvenes apenas se les pedía un test de antígenos y el uso de mascarillas en interiores. Pese a que ningún control es infalible, el Govern ha visto ahora que era insuficiente. Quince días después, aprobó una normativa que obliga a, cuando son más de veinte personas las que viajen a Balears, certificar la vacunación completa o presentar una PCR negativa, la prueba diagnóstica más eficaz para comprobar un contagio Al menos se hizo algo, la aportación del Gobierno fue recomendar que no se viajara en grupo.