Dos migrantes que aún quedaban en Jefatura fueran trasladados hasta el hotel COVID (Palma Bellver) donde está previsto que cumplan la cuarentena junto a los grupos de estudiantes del megabrote. | Alejandro Sepúlveda

Un total de nueve inmigrantes llegados en patera y que deberían estar confinados y cumplir diez días de aislamiento al haber estado en contacto con cuatro compatriotas que dieron positivo en COVID campan a sus anchas por Palma.

A estas personas se les comunicó su puesta en libertad a última hora del domingo y decidieron abandonar las instalaciones policiales de forma voluntaria ante la negativa de dormir una noche más en la rampa del garaje de la Jefatura de Policía Nacional.

Desde la una de la madrugada del pasado domingo y a lo largo de 24 horas posteriores, la treintena de inmigrantes que llegaron en patera a Mallorca el sábado por la tarde permanecieron agolpados en el suelo del garaje de la Policía Nacional desamparados por el Govern. Se da la circunstancia de que cuatro de ellos dieron positivo en COVID-19 y el resto debía permanecer confinado y en aislamiento.

A última hora del domingo, 20 personas fueron reubicadas en diferentes hospitales y hoteles, pero no en el hotel COVID Bellver de los estudiantes.

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Los 11 restantes, no tenían lugar digno donde pasar la noche y la Conselleria de Sanitat no daba ninguna solución. Es más, desde la Jefatura de Policía se solicitaba a los responsables de Sanitat que les enviaran un decreto para tener soporte legal y poder retener en contra de su voluntad a los recién llegados en dependencias policiales hasta que se encontrara una ubicación digna.

Riesgo

Finalmente, el Govern no quiso realizar el decreto y no quedó más remedio que poner a los 11 inmigrantes en libertad. Con ayuda de un intérprete se les informó que estaban libres y que se podían marchar.

Los policías hicieron hincapié en la importancia de que no se marcharan porque podían poner en riesgo a los ciudadanos de Mallorca y a ellos mismos. Se les ofreció pasar la noche en el garaje hasta que el Govern les buscara una solución. Nueve de ellos, decidieron marcharse por Palma y buscarse la vida por sus propios medios, a pesar de que estaban incumpliendo el aislamiento y confinamiento. Los otros dos restantes, decidieron quedarse y pasar la noche en Jefatura, conscientes de que no querían poner en riesgo a la población en caso de que fueran portadores.

A las 12.30 horas de ayer, el Govern decidió que los dos migrantes que aún quedaban en Jefatura fueran trasladados hasta el hotel COVID (Palma Bellver) donde ya están cumpliendo la cuarentena junto a los estudiantes del megabrote. El Govern dice que el problema es la saturación de los hoteles COVID.