José María, en la Praza do Obradoiro, en Santiago, antes de confinarse.

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Galicia sigue manteniendo en cuarentena a algunos de los mallorquines que viajaron de Palma a Galicia el pasado día 29 con los 33 estudiantes gallegos del macrobrote, incluso sin saber cuándo podrán regresar a Baleares, después de que 49 pasajeros de un centenar dieran positivo en PCR voluntarias. Aunque hay evidencia de que esos 33 jóvenes están dentro del total de positivos, cuya información se supo el pasado jueves, 1 de julio, se consideran a todas las personas a bordo de ese vuelo «contactos estrechos».

José María López, de 71 años, y su mujer son parte de los mallorquines afectados que, a pesar de tener la pauta completa de la vacuna y haber dado negativo en la primera de las PCR, están obligados a mantener un confinamiento forzoso en Galicia y someterse a otra segunda prueba en los próximos días.

«Es un rosario de despropósitos. Estamos confinados en el hotel y hasta el día 9 no nos dirán cuándo tendremos que hacer la segunda prueba. Y todos estos gastos los asumo yo sin ayuda», dice al otro lado del teléfono José María López, quien asegura sentirse «indefenso».

El matrimonio tenía este martes el vuelo de regreso a Palma y lo han perdido. Critican como pasajeros que no se les haya informado desde un principio que viajarían con los estudiantes gallegos del macrobrote. La pareja llegó el día 29 al aeropuerto de Santiago y puso rumbo a Muros, municipio de A Coruña. Al tercer día de su viaje reciben una llamada de la Xunta para informarles de que, al ser contactos estrechos, debían hacerse dos PCR y cumplir un confinamiento. Dieron en la primera prueba negativo pero aún así deben permanecer en el hotel a la espera de otra más.

José María intentó ponerse en contacto con la Conselleria de Salut para volver a su domicilio y continuar con el confinamiento, «pero no hemos obtenido ninguna respuesta y desde la Xunta nos informaron de multas de hasta 3.000 euros por persona si nos exponemos a irnos».

Este suceso ha provocado no solo cancelar visitas y planes en Muros, sino gastos que ascienden a «más de 600 euros» que asume en su totalidad este matrimonio, quien no comprende que la institución gallega les obligue a bajar cada vez a Santiago para someterse a las pruebas. «Con todo esto, ni siquiera nos han ofrecido alguna ayuda psicológica. En mi caso, tengo que tomar pastillas para tranquilizarme y aquí estamos solos», lamenta.

López denunció no haber recibido respuesta alguna, «ni por educación», al correo electrónico que remitió al Gobierno gallego con una serie de preguntas. En el mail, preguntaba si él y su mujer «¿podemos volar mañana y hacernos la segunda PCR en Palma?, y si no podemos, ¿a qué sanción nos enfrentamos?». Además, el afectado quiso saber «¿en caso de tener que quedarnos, quién corre con los gastos de hotel y comidas de estos días extras, taxi a Santiago y pérdida del billete?» o si se les podía adelantar la PCR. El matrimonio no descarta emprender acciones legales una vez regresen a Palma.