La reutilización de las aguas depuradas, como medida contra el cambio climático, es una prioridad del plan. | Redacción Local

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El nuevo Pla Hidrològic de Baleares, impulsado por la Conselleria de Medi Ambient i Territori, ha iniciado su período de consulta pública y participación, con un plazo de seis meses para presentar alegaciones.

Para garantizar el buen estado cuantitativo de los acuíferos, la nueva planificación prevé que aquellos núcleos urbanos que estén utilizando agua subterránea de un acuífero sobreexplotado y tengan acceso a la red en alta del Govern, o lo puedan tener, deberán utilizarla obligatoriamente.

Como se recordará, la red en alta de agua del Govern consiste en las infraestructuras hídricas siguientes: desaladoras de Palma, Andratx y Alcúdia, Font de sa Costera y acuíferos de sa Marineta y s’Estremera. Esta red en alta ya ha iniciado su prolongación por el Pla para, en el futuro, continuar por el Llevant y el Migjorn.

El Pla Hidrològic, que tiene especialmente en cuenta el estado de emergencia climática, rebaja la asignación de los recursos disponibles al 80% (actualmente es un 100%) para garantizar una explotación sostenible de los acuíferos. El objetivo de consumo fijado es una dotación máxima de 250 litros por habitante y día, teniendo en cuenta la población de derecho y la estacional.

Asimismo, el plan establece el fomento del uso de aguas depuradas o regeneradas como prioridad principal a desarrollar durante los próximos años. En esta línea, se prevén actuaciones que afectan a todas las administraciones implicadas en la gestión del ciclo integral del agua.

La Direcció General de Recursos Hídrics tramitará la modificación de la normativa necesaria para poder destinar parte del canon de saneamiento a proyectos de reutilización. Además, también se prevén varias medidas centradas en la mejora del saneamiento y la depuración de las aguas residuales urbanas, gestionada en su mayoría por la Agència Balear de l’Aigua.

Igualmente, el Pla Hidrològic prevé que los municipios ejecuten mejoras en la gestión de las redes de alcantarillado y prohibirá el vertido al alcantarillado de salmueras procedentes de la desalación o la industria, así como el vaciado total de piscinas en la red, salvo en casos excepcionales.

El documento incorpora la necesidad de que las ordenanzas de los alcantarillados regulen estos vertidos, de manera que la reutilización sea más factible.