Jony, junto a sus gatos, en sa Teulera.

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Esteban Rey Simón vivía con sus gatos en una tienda de campaña junto a los bancos de piedra del Mercadona de sa Teulera. A ‘Jony’, como lo llamaban los vecinos, le diagnosticaron un cáncer de pulmón terminal hace cerca de un año y apenas podía caminar, pero nunca se quejó. El jueves pasado, un día antes de fallecer, comentó a una mujer que lo fue a visitar al hospital que se quería comprar una moto para transportar el pienso para sus gatos. Se desvivía por ellos.

‘Jony’ tenía 70 años y recibía una paga de 420 euros. Rafa Llompart, un vecino, le regaló un reloj para que supiera a qué hora le traían la medicación los voluntarios de la Cruz Roja. Un joven llamado Javier le hacía la compra en Mercadona. «Me pedía comida para gatos, un plato de paella y una botella de vino». Le gustaba la paella, las croquetas y el fuet. En la cuenta le quedaban 2.500 euros y quería que todo el dinero fuera para sus felinos. En verano se cobijaba bajo una higuera, a escasos metros de los bancos, y sus gatos le seguían como al flautista de Hamelín. Pero ‘Jony’ no llevaba flauta, sino cigarrillos Winston y mecheros que siempre perdía. Fumaba mientras escuchaba la cadena Cope en una radio que le regalaron.

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En la cafetería Detente pedía todas las mañanas un carajillo de Amazonas hasta que su salud empeoró y dejó de ir. Los vecinos le daban ropa, comida y pienso. «Comían antes los gatos que él», dice Javier. Una vez se encaró con un hombre, que era el doble de grande que él, porque les quiso hacer daño. Aquel tipo nunca volvió por allí.

‘Jony’, según explicaba, nació en Madrid y a los 16 años lo llevaron a boxear a Estados Unidos, donde ganó mucho dinero. Se casó, tuvo tres hijos y se mudó a Mallorca. Aquí trabajó en la construcción hasta que se quedó en la indigencia por la crisis.

Los vecinos de sa Teulera han convertido el banco en el que vivía en un improvisado altar con flores, cartas y dibujos de despedida. «Descansa en paz, señor de los gatos», se lee en uno de los dibujos en el que aparece ‘Jony’ subiendo al cielo ante la mirada de su colonia de felinos. Un gato blanco y negro maullaba ayer cuando una mujer les puso latas de paté:«Era su preferido».