Vecinos y comerciantes del centro de Palma contra la decisión de peatonalizar varias calles. | Click

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La que se puede liar con el nuevo invento de Cort, y que no es otro que, entre Acires y la denominada área ZAR, peatonalizar el centro de Palma, lo que ha hecho que comerciantes como los de la calle Bonaire hayan puesto el grito en el cielo. Basta, si no, echarle un vistazo a la fotografía que ilustra esta página. Todos mostrando el cartel en el que sintetizan su queja: SI a la zona verde, No al cierre del centro de Palma. Son vecinos y comerciantes de las zonas afectadas por ampliaciones de ACIRES y ZAR.

Eso para empezar. Porque no van a parar, eh. «Porque no siempre el Ajuntament tiene razón a la hora de tomar decisiones. Y en esta no la tiene», nos decía uno de los vecinos, a lo cual asentía Coloma Oliver Vallespir, propietaria de Vestit B. «Si no lo paran, significará la ruina para nosotros, pues si hay problemas de circulación y no hay suficientes aparcamientos de coches por el centro, no vendrá nadie».

Y es que los empresarios de Bonaire, Sant Jaume, Barón de Santa María del Sepulcro y otras calles del centro de Palma están muy preocupados por la que se les puede venir encima a nada que Cort ponga en marcha lo que pretende: ampliar los Acires del centro, dejar aparcar solo en una parte de la calle, e incluso, como puede ocurrir en esta, que comunica la circulación rodada entre Passeig de Mallorca y Jaume III, impedir el tráfico de vehículos por ella, salvo para los residentes.

Ignacio Luis Ayuela, uno de los portavoces del Stop Acire Zona Bonaire, nos dijo que cuando esto suceda, los ciudadanos, tanto de Palma como de la Part Forana, no podrán acceder a muchos lugares del centro, y en concreto a esta zona –matiza–, por lo cual saldrán perjudicados comercios, bares o restaurantes, aparte de que habrá dificultades a la hora de ir a buscar a los niños a los colegios, o ir a los hospitales y clínicas, lo cual obligará a dar el coche de alta en Cort para que te permitan pasar. ¡Ah! y las personas que trabajen en esas zonas también tendrán dificultades, y más si se desplazan hasta ellas en coche. ¿Que vayan a aparcar a los aparcamientos? No hay suficientes. ¿Que lo hagan fuera de estas zonas? Si lo hacen, el centro quedará lejos, por tanto, ciudadanos y comerciantes saldrán perjudicados. De acuerdo que los turistas van a pie, pero los turistas solo vienen en verano, por lo que ¿qué pasará en invierno? Pues… Seguramente lo que está pasando en Velázquez, que muchos comercios tendrán que cerrar, con la particularidad de que esos locales pueden ser alquilados como bares, lo cual, con una saturación de estos, puede crear problemas a los residentes».

Tenían que haber informado

Entre el grupo de manifestantes nos encontramos con Mercedes Celeste, portavoz del PP en el Ajuntament de Palma y el regidor David Díaz, acompañados por Fernando Buades, de Ducha Fresca, y Olivia, de Roche Bobois París, que son de la misma opinión que Ignacio Luis Ayuela. «Cuando se cierran lugares como esta calle –señala Mercedes, refiriéndose a Barón de Santa María del Sepulcro, que es donde se han concentrado–, terminas expulsando a los vecinos, a la vez que a los negocios tradicionales los conviertes en restaurantes y bares. Por otra parte –señala–, se tendría que haber informado antes a los vecinos y comerciantes de lo que va a pasar si se lleva a cabo esta medida, así como las consecuencias que van a tener que sufrir. Ante todo –matiza–, tendrían que haberles informado y, al mismo tiempo, escucharles, y no hacer lo que van a hacer sin contar con ellos. Porque se habló de que iban a actualizar el plan de movilidad, pero todavía no se ha hecho nada al respecto… Aparte de que para emprender una obra como la que pretenden, primero se ha de contar con aparcamientos, que no son suficientes, y un transporte público de calidad, tanto en el servicio como en la frecuencia, cosa que ahora no existe».

Por último, Juan Campomar, que tiene cuatro negocios en Barón Santa María del Sepulcro, Plaça del Mercat, calle Unión y Sant Feliu, todos en zona Acire, dice que «me parece muy bien una Palma sostenible, pero se han de dar otras alternativas, entre ellas que la gente pueda entrar en el centro, de lo contrario va ser una ruina. Por ello –apostilla– pienso que los políticos tendrían que hablar con la gente y luego tomar decisiones».

Pues lo dicho: esto, que todavía no ha empezado, está ya que arde.