Cort marca la concurrida zona de la Platja de Palma como una de esas zonas críticas donde se reducirán los permisos municipales. | Emilio Queirolo

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El Ajuntament de Palma admite un exceso de ocupación de la vía pública por parte de restauradores por lo que este mismo viernes anunciará el primero de los planes de usos en los que lleva un tiempo trabajando, que supone la limitación del uso de estos espacios por las terrazas de bares y restaurantes en algunas de las zonas más conflictivas de la ciudad.

El concejal de Participació Ciutadana, Alberto Jarabo, concretó este miércoles que los puntos más conflictivos se encuentran en sa Llonja, Santa Catalina o la Platja de Palma, «que coinciden con aquellas donde hay una mayor concentración de locales».

Tras la denuncia realizada hace unos días por parte de la Federació d'Associacions de Veïns de Palma (FAAVV) por la «situación de emergencia» que se ha generado desde el final de estado de alarma «en el que la impunidad es la norma y algunos propietarios de bares y restaurantes hacen lo que quieren», Jarabo reconoció que «ya sabíamos que la situación sería complicada este verano y estamos viendo que hay excesos».

Ante ello, el responsable municipal aseguró que «se están levantando muchas más sanciones en este sentido que antes del verano» por parte de la Policía Local y los inspectores del área de Govern Interior, si bien no concretó la cifra.

«La clave es el civismo», declaró el edil, quien insistió en Cort trabaja en la regulación de estos excesos.