Las obras de construcción del primer parque fotovoltaico fruto de la descarbonización de Es Murterar, el de Nou Biniatria, arrancaron a finales de 2020. Con una potencia de 14,97 Mw, simbolizaba el primer paso hacia la transición energética en la comarca. | Endesa

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Una vez que que la central térmica de Es Murterar deje de producir electricidad (está previsto su cese definitivo entre 2026-2027 cuando se complete el segundo cable eléctrico), la instalación de Alcúdia podría convertirse en un centro remoto de operaciones para plantas de otros territorios. Esta opción, junto a los proyectos de energías renovables que Endesa está implementando en la comarca, ayudaría, no solo a mantener la plantilla actual de 69 personas sino también a crear y aumentar puestos de trabajo. Así se lo ha hecho saber la eléctrica a sus empleados según confirma el representante de los trabajadores, José Antonio Marí.

«Veremos cómo acaba. Estamos preocupados porque en estos momentos, a pesar de que sabemos que el cierre definitivo llegará con el segundo cable eléctrico, no podemos optar a las plazas que quedan vacantes en otras plantas porque Es Murterar tiene que tener una plantilla mínima para poder seguir operando hasta entonces y ya estamos por debajo de la plantilla mínima que se estipuló de 76 personas porque ha habido también algunos fallecimientos por causas que nada tienen que ver con la empresa», dice Marí.

Formación

«Esta novedad que nos ha planteado la empresa, nos quita presión, veremos cómo acaba», explica el representante de los trabajadores. Confirma que están recibiendo formación en diferentes campos, cumpliendo los compromisos que adquirió Endesa con el plan de transición energética. «Nos formamos para poder trabajar en renovables y en los ciclos combinados de Palma», dice.

Desde que se cerraran los grupos 1 y 2 de la central térmica el 31 de diciembre de 2019, la plantilla fija de la central ha pasado de 118 a 69 trabajadores. Tanto la empresa como los empleados confirman que no ha habido despidos, sino recolocaciones y salidas pactadas.

El plan de descarbonización de Mallorca establecía que hasta agosto de 2021 la central operaría un máximo de 1.500 horas al año por grupo y a partir de esa fecha un máximo de 500 horas anuales. Esta segunda reducción no afectará a la plantilla. Aunque la plantilla actual tiene entre 40 y 55 años mayoritariamente, también cuenta con algunos operarios más jóvenes. Todos ellos se encargan de mantener la central a punto para que empiece a funcionar en caso de emergencia o cuando el operador (Red Eléctrica) lo considere necesario, cumpliendo con los parámetros establecidos.

Magdalena Frau, responsable de Comuniciación de Endesa, ha confirmado a este diario que «estamos haciendo un proceso de transición energética para conservar, crear y aumentar puestos de trabajo de calidad desarrollando proyectos de amplio espectro entre los que efectivamente está el control remoto de otras plantas desde Alcúdia. También la instalación de 73 MW de renovables en la zona». «Tenemos dos grandes objetivos, la descarbonización y la creación de empleo de calidad en la zona», añade.