La nueva presidenta habló de los proyectos en la zona turística.

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Nació y creció en el Hotel Morito de Cala Millor. Al hablar de turismo lo hace con pleno conocimiento de causa. Su padre abrió, hace 50 años, este establecimiento familiar y hoy, Maria Inés Batle (Palma, 1971), está al frente del mismo. Ingeniera de obras públicas de carrera, ha asumido, recientemente, la presidencia de la asociación hotelera bahía de Cala Millor. Desde entonces, confiesa, que no ha parado. Son muchos los proyectos en marcha. Tras la pandemia encara el futuro de esta zona turística con ilusión.

Todo un reto en tiempos difíciles...
— Entre los hoteleros hay mucha ilusión pero poca alegría. Hasta hace poco José Marcial Rodríguez era el gerente del consorcio turístico de Cala Millor y también el presidente de la asociación hotelera. La situación actual requería dos presidencias diferentes para unir fuerzas. Nos ha tocado navegar en un mar de tormentas. Es una época compleja. Cala Millor ha pasado por la torrentada de Sant Llorenç, por la quiebra de Thomas Cook en 2019, el temporal Gloria en 2020 y por una pandemia mundial. Todos los hoteleros de aquí somos de la segunda generación, nos conocemos y casi todos hemos puesto patrimonio para salvar los negocios.

Y de ahí SOS Turismo...
— Sos Turismo es un sentimiento del Llevant. Todos luchamos por la misma causa. Es un grito de auxilio que ha funcionado. Ha sido muy fértil, como una balsa de aceite que se ha ido extendiendo por todo. Tenemos mucha presencia en las redes sociales, muchos seguidores y en otros países han puesto en marcha campañas inspiradas en la nuestra. Aunque el Gobierno no nos ha escuchado. Onda cero nos dio un premio y la presidenta Francina Armengol no nos felicitó.

¿Descontentos con la gestión del Govern?
— Si y del Parlament. Nos sentimos como una pelota de tenis que va de un lado a otro. Entendemos que tomar decisiones era muy complicado pero no nos han tenido en cuenta en la parte económica. Ello se nota en las ayudas estatales. Los requisitos para acceder eran tan complejos que son pocos los que la han solicitado.

¿Cómo se presenta la temporada turística?
— Ahora hay unos 45 hoteles abiertos, más o menos la mitad . Algunos abrirán en julio y otros no. La ocupación es diversa y va desde un 10 hasta un 70 por ciento. La media estaría en un 35%. Lo que peor está es la zona de Cala Bona y Sa Coma, desolada y con pocas expectativas. Hay hoteles que ni abrieron el año pasado.

La UIB ha elegido Cala Millor para una prueba piloto para un corredor sanitario seguro
— Si. Esta aplicación será muy importante en términos de seguridad ya que abrirá puertas a muchas otras cosas, dará mayor movilidad y permitirá la apertura de espacios cerrados. La asociación empresarial de sa Coma y Cala Millor ha apostado por la implantación de este sistema SEQR para el movimiento de pasajeros de manera segura. Son 30 los comercios que ya se han adherido. Los clientes de la cadena hotelera Hipotels ya se han sacado este sistema.

Y también la playa ha sido elegido para un plan piloto contra el cambio climático
— La verdad es que será muy importante. Hace años que la playa de Cala Millor está monitorizada desde el SOCIB. Ahora podremos saber más de la morfodinámica de la playa.

Hablando de playa, Madrid no escucha vuestras peticiones de regeneración
— Hace años que, desde el consorcio, reclamamos una regeneración puntual a la espera de una regeneración integral. Pese a que apostamos por un turismo cultural o deportivo, la playa sigue siendo el ingrediente económico principal de venta y hay que ofrecer seguridad a nuestros visitantes y usuarios. Se ha comprobado la perdida de arena a través de diferentes informes técnicos y la solución planteada era totalmente respetuosa con el medio ambiente, un trasvase de la arena de la playa. Desde el consorcio iremos a Madrid para pedir que nos aprueben el proyecto.

¿Cómo será el futuro destino Cala Millor?
— Tenemos en marcha la guía Resco para diseñar las necesidades de esta zona hasta el 2025. Hablamos de una importante inversión y mejora de las infraestructuras. Se trata de un esfuerzo conjunto entre administraciones públicas y empresarios privados. Será importante también los fondos europeos. La formación de nuestros profesionales es vital. Contamos con un instituto que apuesta por los cursos de cocina y ello hace que la gente joven pueda encontrar un futuro en su comarca.