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Ha sido deprimente tener que ver el espectáculo de los jóvenes que, desorganizados por un empresario irresponsable, han venido a Mallorca de viaje de estudios sin ninguna vigilancia y con la idea de divertirse en fiestas y botellones pasando de la prudencia y olvidando la terrible COVID-19. Y lo han hecho a tope pasando de los 80.000 muertos y los miles de personas que padecerán para siempre las feas secuelas dejadas por el virus. Todo eso, sin contar con el encierro obligado de millones de personas, los ERTE que siguen padeciendo muchos trabajadores y la quiebra de miles de empresas.

Entre la gente joven, uno entiende y ve que hay de todo: los que ven la realidad, los que no la ven y los que, viéndola, pasan de ella. Uno comprende que hay una parte de la juventud que puede que no haya madurado y lo acepta. También se entiende que el juez tenga que adaptarse a lo que dicta la ley y que no pueda improvisarla. Francina se equivoca al no estar de acuerdo con lo de dejar el libertad a los jóvenes. En lugar de eso tendría que criticar el pasotismo de Sánchez y de su ¿Gobierno? en el tema de las leyes con la que se tendría que haber preparado la desescalada.

El comportamiento del Gobierno de Podemos y Sánchez es tan improvisado que recuerda el funcionamiento de cualquier reyezuelo de un país bananero. Pero como él es oficialmente progresista y les está pagando su sillón a los comunistas de Podemos y a las feminachistas –que serían, en caso de llegar al poder, tan peligrosos/as como Vox–, o se lo permites todo o te tildan de fascista. El sentido común que debería de reinar en la política agoniza esquizofrénico al estar ésta en manos del interés personal del presidente en lugar de servir al país.

Los jóvenes que vinieron y que por su irresponsabilidad han esparcido el virus por la Península tendrían que haberse quedado en el hotel y que sus padres, en lugar de denunciar al Govern, tendrían que preguntarse quiénes son ellos y qué se podía esperar de sus hijos porque si responden, quizás se den cuenta de que han hecho un ridículo espantoso y han dejado en evidencia por qué sus hijos son cómo son y hacen lo que hacen.