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El Papa Francisco suele decir «nunca nos acostumbremos al Mal». Como si fuera el Bien, me atrevo a añadir. Pablo Neruda, poeta chileno, participante en la Guerra Civil española, escribió un poema titulado ‘España en el corazón’. César Vallejo una obra poética entera: España, aparta de mí este cáliz y Antonio Machado «Españolito que vienes/ al mundo te guarde Dios/ Españolito que vienes/ al mundo te guarde Dios/ Una de las dos Españas/ ha de helarte el corazón / Españolito que vienes/ al mundo te guarde Dios/».

Y así el tiempo pasa y los que antaño fuéramos futuro, somos presente ahora. Derivas de aquellos polvos trajeron estos lodos y los españolitos del corazón helado somos nosotros, incapaces de guardarle a un anciano de 84 años el hogar al que todo ciudadano tiene derecho: Cada vez que en sus visitas, y desplazamientos múltiples por España, Juan Pablo II subía o bajaba de un avión, allí lo estaba esperando Juan Carlos I y, por la manera como ambos se trataban, tuvo que ser una relación profunda pues cuando ya se veía morir Juan Pablo II estuvo en España.

Juan Carlos I, literalmente, cayó de rodillas a sus pies para besarle una mano, y el Papa le tendió las dos manos. Hoy, tiene que oír misa por Internet. El hombre que iba a poner el reloj de España en hora tuvo un hogar donde vivir, ahora se lo quitan. Junto con Isabel la Católica y Felipe II pasará a la Historia como uno de los tres mejores reyes españoles de la Era Moderna pero aquellos tuvieron también que pelear con estos lodos. Y ahí está la grandeza de la gente grande, en los muchos frentes que se tienen que asaltar, como si fueran un paseo triunfal porque, en efecto, el desterrado lleva siempre a Dios, y a España, en el corazón.