Esteban Mercer, acompañado de sus anfitriones. No pudo resistirse a la Vespa vintage. | Jaime Verd

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Me encanta comenzar esta nueva etapa contándoles el 25 aniversario de mítico Nixe Palace, donde se dieron cita grandes personalidades de la vida social española, incluida Esther Alcocer Koplowitz, marquesa de Casa Peñalver, hija mayor de Esther Koplowitz y de Alberto Alcocer Torra, que toda su vida ha huido de los focos y sin embargo, al tratarse de un acto de su familia, quiso posar para nosotros. Está casada con Pablo Santos Tejedor, perteneciente a la familia hoy propietaria del hotel. Y se lo agradezco enormemente.

La conocí en la casa madrileña de Mayte Spínola y sentí que era una de las grandes, como lo son muchas mujeres mallorquinas herederas de padres importantes que han delegado grandes responsabilidades en ellas obviando el sexo. Por cierto, nuestra querida Mayte está pasando por un duelo terrible tras la repentina muerte de su hermana Conchita Spínola de Báez. Su hija Rocío es una buena y habitual amiga de estas páginas, porque las valoran como necesarias en un mundo cada vez más vulgar. No lo admitamos.

Voy con la gran fiesta de lo que llevamos de season, que es mucho. Es impresionante llegar al hotel, cruzar su hall, donde se habían dispuesto vespas, tan ligadas a la historia del turismo en Mallorca. Sobre ellas posamos antes de salir a las terrazas y llegar casi al éxtasis. Las vistas desde las balaustradas blancas e impolutas, mirando al azul de mar, las mismas desde su inauguración, son impagables. Es ahí donde quedé boquiabierto y sentí que estábamos ante uno de los grandes acontecimientos sociales del verano. Los anfitriones, personal de hotel y la misma familia Santos se encargaron de que corriera el champán y que el caviar y las ostras pudieran ser disfrutadas con naturalidad máxima. El movimiento entre actores e invitados resultó una coreografía perfecta, aunque me choca ver en este tipo de reuniones tan cuidadas y bonitas a señores con bermudas y en mangas de camisa. Hemos perdido el oremus, más si la que ves casi nada más llegar es a la joyera Cristina Yanes, ideal en un rojo Valentino.

¡Qué elegante la dama, casi casi una leyenda! Está casada con José Luis Santos, así que es cuñada de Esther Koplowitz. Me encanta estudiar cómo los empresarios de toda la vida, y con cerebro, elijen parejas a su nivel. Había mucha alegría esa noche en las blancas terrazas del Nixe, donde no se escatimó en grande. Se sirvieron ostras y caviar con la misma naturalidad que algunos servimos quelitas con sobrasada. El personal del hotel se entregó para que todos nos sintiéramos cómodos y bienvenidos, y lo logaron, pues nos regalaron una noche única, elegante, divertida, sobre un balcón al Mediterráneo azul atardecer y también único que nos traslada a la mejor época del turismo mallorquín, cuando se cenaba cada de día de largo y las bermudas y camisetas solo servían para la playa, si me apuran.

Si alguien aparece de esta guisa en mi casa para una fiesta le despacho enseguida. No vestir adecuadamente no es guay, es una falta de respeto a los anfitriones que han dado lo mejor de sí para que todo resulte perfecto. Y resultó que sale porque los elegantes perdonan estas catetadas convertidas en polos deportivos. Hay que hacer un esfuerzo.