Joaquín Serra, frente a la tomatera plantada en el huerto urbano de Es Grif, junto a otras muchas hortalizas.

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Los huertos urbanos del parque de Can Cirera Prim de sa Pobla no se pueden comprender sin la figura de Joaquín Serra Crespí (sa Pobla, 1942). Además de ser el responsable del huerto urbano de la Associació Es Grif, dedicada a la integración de personas con discapacidad del municipio, desde su inauguración en 2007 se ha convertido en un coordinador de todo el espacio que ocupan los 25 huertos que ahora están en activo y también realiza las funciones de enlace con el Ajuntament.

Como prácticamente todos los poblers de su generación, la infancia de Joaquín Serra transcurrió en la finca familiar de Son Rapinya, que ocupaba un quartó, y fue allí donde aprendió muchos de los secretos de la agricultura que ahora aplica en el huerto urbano.
La trayectoria profesional le llevó a dedicarse completamente al sector de la construcción.

Fue maestro de obras durante más de veinte años y luego pasó a trabajar por cuenta ajena hasta tener a cien personas a su cargo. Una afección ocular le obligó a retirarse a los 63 años y el accidente que sufrió su hijo provocó que su mujer, Miquela Cladera, se pusiera al frente de la Associació Es Grif de la que es presidenta desde hace más de 25 años.

El huerto urbano de Es Grif tiene una extensión de unos 1.200 metros cuadrados y Joaquín Serra tiene planta una gran variedad de verduras y hortalizas que cuida con esmero cada día. Desde unas generosas tomateras a treinta parras, pasando por pimientos para trempó o para envinagrar, berenjenas, puerros, alcachofas, pepinos, hierbas aromáticas, judías, calabazas, moniatos... conforman un tapiz verde y multicolor que es admirado por los ciudadanos que pasean por Can Cirera Prim.

Los inicios del huerto no fueron fáciles porque el primer año tuvieron que lidiar con la tierra que les habían cedido y que se había visto afectada por la construcción de los edificios de viviendas que se encuentran en el mismo parque. Durante todo este tiempo han tenido el apoyo del Ajuntament de sa Pobla, que ahora ha redactado un reglamento de uso de los huertos urbanos y que se pondrá en marcha en breve. También obtienen ayuda de empresas como es el caso del almacén de Mateu UCO que les proporciona semillas y guano.

En cuanto a los usuarios de Es Grif que acuden al huerto de la asociación, Joaquín Serra explica que «les aporta mucho porque se entretienen y a la vez ven que están haciendo algo muy útil». Acuden los martes y los jueves a trabajar el huerto y suelen ser unas ocho personas. Con los alimentos que obtienen se dirigen a sa caseta de Es Grif, situada en el parque posterior a la Escola Graduada, donde meriendan junto a otros miembros de la entidad.

Las escuelas del municipio también visitan regularmente el huerto y Joaquín Serra regala una canasta a las profesoras con algunas verduras y hortalizas frescas. También hay quien acude para solicitar alimentos, un hecho que la pandemia ha agravado.