La terraza es un salón ‘chill out’ y comedor frente al mar donde ‘Bambi’ tiene su caseta. | Eugenia Planas

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Jesús Calvo aparece en el descansillo con la sonrisa afable y gesto de chicarrón del norte. Al entrar en el salón deja claro que su rincón favorito es la terraza, que disfruta en todas las estaciones del año. Frente al mar, al faro y embarcaciones de vela, recibiendo la intensa luz de la Isla, se siente feliz de su elección. Este es el lugar perfecto y la Isla, su gran descubrimiento.

De Jesús llama la atención la energía que desprende, su entusiasmo, su disposición. Esos rasgos de su carácter los lleva a la empresa Balearhouse, consultoría de viviendas de gran nivel, de la que es copropietario y cofundador. «Desde niño supe que este era mi trabajo. Mis padres tenían sendos negocios que regentaban con entusiasmo y don de gentes. Yo quería trabajar relacionándome con la gente».

Desde el norte

Del colmado de su madre, en Lesaka, pueblo natal de Jesús, en el norte de Navarra, se llevó consigo una maleta llena de enseñanzas y un misterio por descubrir. «En tardes de lluvia, frío y viento, propio del norte, mi madre me decía que yo era mallorquín. Tenía 9 años y no entendía nada. De mayor me enteré que fui concebido en aquella luna de miel de la época, cuando volar hasta Mallorca tras contraer matrimonio era lo que todos los españoles deseaban». En los años 90, sin olvidar las palabras de su madre, aterrizó en Son Sant Joan. «Fue amor a primera vista. Me quedé embelesado con esta luz, con los parajes increíbles que iba descubriendo y montañas que un amigo íntimo me animó a recorrer en bicicleta. Llegué a la conclusión de que llegué al norte desde esta isla».

Con los ojos muy abiertos, recorrió de punta a punta la isla donde fue concebido. Experto en encontrar idílicos parajes y buenos restaurantes, además de locales de ocio y farándula, vender una vivienda en la isla era lo que mejor sabía hacer. A ello dedica sus días, jornadas que comienza de amanecida, con un baño en el mar, frente a su casa.

Si Jesús y su mujer estudian el conjunto de necesidades de sus clientes y el entorno más favorable para su bienestar, no dudaron en adquirir esta casa que para ellos reúne todos sus requisitos. «Residíamos en la Bonanova pero vivir en la ciudad y frente al mar nos proporcionaba muchos beneficios». En cuanto a la decoración de la casa, Ilka y Jesús tenían muy claro lo que querían. Muebles de diseño italiano, minimalista, en color blanco combinado en acero. Sus muebles, de diseño contemporáneo, sugieren comodidad y serenidad. La elegancia de los diseños, de las alfombras que se agitan como las olas, sigue una línea visual en colores, materiales y formas. «Creo que nada debe estorbar a la vista. Cuadros y trofeos de atletismo los tengo en el despacho. El cuadro más valioso es el que se ve desde la entrada de la casa y se disfruta en la terraza».

Salón y comedor de verano en la terraza acogen diseños que combinan con los del interior.

Los tonos de la casa vienen dados por los propios materiales, blanco, negro y acero, que aportan sensación exclusiva y, a la vez, cálida
Los tonos de la casa vienen dados por los propios materiales, blanco, negro y acero, que aportan sensación exclusiva y, a la vez, cálida.

La caseta de ‘Bambi’ es la pieza de diseño ‘Bubble’, que se integra en la línea de mobiliario e iluminación de la terraza. Allí se ubica la cama de terraza, la bicicleta estática y los sillones donde la conversación se adapta a la ocasión y la compañía. Ante unas cocochas de merluza, caminando sobre suelo de madera de barco y acomodados en tapicería de tela náutica, la barandilla de la terraza semeja la cubierta de un crucero que navega aquella exclusiva Mallorca de luna de miel.