Ronen Levy, frente a su pequeño pero coqueto local de platos ‘mezze take away’. | P. Pellicer

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Ronen Levy nació en un kibutz próximo a Tel Aviv, una ciudad incrustada en la costa mediterránea de Israel, caracterizada por su austera edificación Bauhaus. Si se pregunta qué es un kibutz, sepa que se trata de un asentamiento agrícola, una comunidad esencial durante el segundo tercio del siglo XX para el desarrollo del joven estado hebreo. Alcanzada la treintena, nuestro protagonista se mudó a Suecia, Mallorca fue la siguiente y –asegura– última parada de su agitado tránsito vital. En Palma abrió dos tiendas de antigüedades chinas y mongolas, pero su carácter inquieto le llevó a probar suerte en un trabajo menos arqueológico y más espiritual: profesor de sanación. Un empleo del que guarda gran recuerdo, ya que le permitió viajar por todo el mundo realizando seminarios y mezclándose con gente de diferentes hábitos y culturas.

Alérgico a la rutina, su naturaleza inquieta le hizo saltar a los fogones. Abrió el restaurante Simply Delicious, en pleno corazón de Santa Catalina. Iba como un tiro hasta aquel marzo de infausto recuerdo. Cuando la pandemia impuso su ley, echando por tierra millones de sueños, decidió bajar la persiana. Pero como nunca quiso abandonar el barco gastronómico, hace apenas unos meses ponía en marcha un take away, también en Santa Catalina y bajo el mismo nombre, donde despacha platos del Medio Oriente con un innegable sabor a su tierra. El toque israelí es un factor a tener en cuenta, puede que una ensalada, wrap o falafel libanés tengan la misma textura, pero no comparten sabor. Doy fe tras probar la escueta pero deleitable carta que prepara frente al cliente en un abrir y cerrar de ojos.

A sus 57 años y soltero, para más señas, Ronen se gana la vida en este pequeño pero recogido y coqueto local, donde, como un moderno renacentista, manufactura pequeñas obras de arte culinarias, inspiradas en la mezze, un modelo de cocina que abarca desde el este mediterráneo hasta Oriente Medio, y que antiguamente ofrecía una selección de platos previa a la comida –llámenle aperitivo, llámenle tapas– que hoy, en cambio, se bastan para saciar el apetito. El cliente se los puede llevar ipso facto o encargarlos, pues disponen de servicios de catering y chef en casa.

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Detalle de un ‘wrap’ al estilo israelí.

Afable, extrovertido y conversador de sonrisa infatigable, Ronen se toma la vida con calma mediterránea. No cabe duda que aquí ha encontrado la horma de su zapato, en ningún sitio podría conciliar el trabajo con una existencia tan sosegada y contemplativa. Su horario ya deja entrever su filosofía de vida: de 11.00 a 16.00 horas. Aunque «de cara al verano me gustaría contratar a alguien y abrir por las tardes», avisa. Embriagado de joie de vivre, no puede parar quieto demasiado tiempo en el mismo lugar, «me encanta viajar, siempre estoy planificando una salida». La próxima le enrolará en una aventura por el continente negro en compañía de su padre, un «joven de 90 años». De momento, divide su preciado tiempo entre fogones y el trabajo online con chavales «para reforzar su autoestima».